#3 ¡¡¡Viva Suecia!!! -2- por Carles Rico

 

Continuamos con los relatos de Carles Rico, encuadrados en su periplo por el mar del Norte y aguas bálticas, y cuyo  'leiv motive' es Suecia, la madera y el mar helado. Esta segunda entrega nos cuenta su experiencia recorriendo los mares interiores del océano Atlántico y entrar dentro de tierra sueca (continental) gracias al canal -o mejor dicho: escalera mecánica- de Gota, en plena época navideña:

Segundo Viaje: Setubal/Escocia/Kristinehamm (lago Vanern) en Navidad

"Este viaje presentaba unos destinos interesantes Aberdeen, en Escocia para luego proceder al lago Vanern en el corazón de Suecia. 

Nuestra escala en Setúbal era para tomar a un cargamento completo de pasta de papel (eucalipto), tan habitual en Portugal. Setubal era una población de pequeñas dimensiones, cuyo tráfico habitual se limitaba a esta mercancía y la pesca. Otro aspecto que destacar en este viaje era encontrarnos en la proximidad de las fiestas navideñas. Estábamos en pleno diciembre. Si la ya habitual vida a bordo siempre tiene un componente de añoranza, hay que reconocer, cuando llegan estas fechas, esta sensación toma un especial protagonismo.

Tras ocho días de navegación sin incidencias destacables nos disponíamos a proceder a la descarga en Aberdeen, algo hacia el Norte de Edimburgo. Así llegamos a tierras escocesas cubiertas con manto blanco. Tres días de descarga dieron ocasión de poder visitar y vivir de cerca más de alguna celebración de pre-navidad. Era muy frecuente sobre todo de noche ver a los escoceses haciendo gala de su tradicional vestimenta. Debo confesar que a pesar de intentarlo no pude confirmar la sospecha de lo que “no” se encuentra debajo de sus faldas.

Otro tema curioso fue el de la moneda que circulaba en Escocia. En primer lugar, llamaba la atención que en las tiendas los precios se podían ver en dos clases de moneda: una las “libras esterlinas” y el otro en “guldens”, que vendrían a ser las libras escocesas. En cuanto a las monedas, la libra venía a valer 20 chelines y los guldens eran 21 chelines escoceses, luego había la corona y la media corona. Todo un panorama que para el que está de paso supone un verdadero caos, pero curioso por su novedad. Era evidente ya en aquellos años el hecho diferencial escocés.

Otro protagonista de esta escala fue la formación acelerada que recibimos tanto en los “pubs” con su tipismo especial, como por los proveedores de los diversas clases y categorías de wisky.

Uno de los que dejó mayor recuerdo fue el descubrir el 'drambuy'. Se trata de un licor de whisky endulzado con miel, de sabor muy agradable. Esta simpática cultura vinícola, solo lo pudimos descubrir cuando nos hicimos a la mar, momento en el cual pudo abrirse el pañol del pedido del 'entrepot' (provisión en todos los puertos, de compras libres de impuestos). El fiasco mayor fue la compra de tan solo una caja de 6 botellas, de este whisky dulzón, lo cual estuvo muy por debajo de las expectativas que provocó nuestro “descubrimiento”. Solo se puede acceder a esta provisión cuando se sale a la mar, y romper los precintos de Aduana.

Contrabando 'light'

Ahora que estamos hablando de bebidas fuertes, es buen momento para dedicarle un recuerdo especial al papel que ocupaba el ron Bacardí, durante nuestras escalas en Suecia.  Este ron era uno de los “pecados” que se cometían en el barco, en cuanto a lo que podríamos llamar, 'contrabando light'. En puertos anteriores a Suecia algunos tripulantes hacían provisión de un buen número de botellas de esta calurosa bebida, tan ansiada por parte de los suecos. 

Era una imagen habitual que, a última hora del día en puerto, aparecían en el barco visitantes, en ocasiones con buena vestimenta pidiendo “!Bacardi, Bacardi!” (ron). Era deseable que como mínimo los visitantes fueran más de uno, ya que la norma de obligado cumplimiento era que la, o las botellas, se las debían de llevar puestas. Si eran varios el tema no revestía especial gravedad, pero si se trataba de uno solo, éste no dudaba en su consumo inmediato lo cual podía acarrearle graves consecuencias y por extensión al que le hubiera facilitado el suministro. El motivo de esta conducta era debido a que la policía portuaria, conocedora de esta práctica, patrullaba por el muelle, por si pescaba a alguno con la botella en mano, llevarla “puesta” no generaba sanción. No recuerdo cual era el beneficio, pero seguro que pagarían dos o tres veces su valor en origen (sin impuestos). Para minimizar el problema se recomendó para evitar incidencias, que en ningún caso se vendiera una botella a una sola persona.

Estando ya en materia de esta actividad “fiscalmente” ilícita podemos referirnos a otro tipo de contrabando esta vez no en sentido Northbound (hacia el Norte), sino en sentido Southbound (hacia el Sur).

No me digáis cómo, pero la cuestión es que en Suecia acababan llegando a bordo del barco una buena cantidad de paquetes de revistas, no del corazón, por supuesto, que al parecer se vendían a peso. No importaba que fueran actuales ni en que idioma estaban, es fácil de deducir que se trataba de revistas “porno”. Como es de prever al llegar esta “prensa” a destino, esta mercancía era muy solicitada, siendo los propios estibadores, los cuales conocedores de la procedencia del barco, eran los que prácticamente acaparaban la totalidad del “alijo”.

Navidad 

Dio la casualidad de que las operaciones de descarga se completaron el día 24 por la tarde. Como norma, tan pronto el barco completa sus trabajos en puerto, debe hacerse a la mar para proceder a su nuevo destino. En esta ocasión con buen criterio el capitán decidió que dada la fecha en que estábamos haríamos nuestra particular celebración de Nochebuena a bordo y luego nos haríamos a la mar. En buena armonía y con el pensamiento de cada uno puestos en los nuestros transcurrió la velada. Recuerdo que el pescado que acompaño la cena procedía de unos pesqueros que teníamos a nuestra proa en el mismo muelle. Ya en la mar, el día de Navidad fue un día más, cada uno en su interior pudo tener el recuerdo para los suyos, hay que reconocer que en este aspecto este oficio requiere un singular sacrificio.

Canal de Gota/Kristinehamm

En dos días cruzamos el mar del Norte, acompañados por un tiempo duro del SE fuerza 6/7, esta vez recalando al norte de la península de Jutlandia en Skagen, para desde dicho punto arrumbar a Goteborg lugar en donde se iniciaría la navegación a través del canal de Gota, el cual nos llevaría hasta nuestro próximo destino en Kristinehamm, situado en el lago Vanern en el corazón de Suecia. 

Este canal enlaza Goteborg (situado en la costa Occidental) con la costa oriental, ya en el Báltico, a la altura de Norrkoping, que era nuestro próximo destino, en el siguiente viaje. También puede accederse a Estocolmo por una derivación de menores dimensiones. 

El canal, inaugurado en el 1832 tiene una longitud de casi 200 kms. Tiene que salvar un desnivel de hasta 92m. que lo logra a través de 58 esclusas. Esta vía, a partir del 1970, perdió su rentabilidad por el desarrollo del ferrocarril y el transporte rodado. Hoy se ha convertido en una opción sobre todo turística muy cotizada. En algunos puntos las esclusas interconectadas eran hasta 7 seguidas, lo cual lo convertía en una verdadera escalera fluvial. Cuando el barco toma las esclusas en sentido ascendente, desde la proa se tiene la sensación de que se inicia la subida en medio de una montaña, pero cuando lo hacemos en sentido contrario, la imagen que se divisa desde la proa es de una belleza y singularidad difícil de describir, todo ello acompañado de una vegetación de bosque exuberante. 

El agua dulce del canal favorecía la formación de hielo y las compuertas de las esclusas tenían serias dificultades para cerrarse, debiendo de hacer varios intentos hasta conseguirlo. La presencia de hielo se hizo notar aún más cuando de nuevo cruzamos el canal en sentido descendente, debido a que la temperatura había descendido, y según el práctico, en unos días la navegación sería impracticable. La proximidad de casas en sus orillas, y dadas las fechas en que estábamos, con su espectacular ambientación navideña, nos daba la imagen de aquello que nosotros no podíamos compartir con los nuestros.

Kristinehamm, era una pequeña población situada a orillas del lago Vanern que junto con el Vatern ocupan una gran extensión en el centro de Suecia. 

El Fin de Año nos pilló en este lugar, procediendo a invitar a personas de la agencia que compartieron nuestro particular “reveillón”. La presencia de una guitarra nos permitió disponer de música en vivo, todo ello acompañado de buena comida y no menos abundante bebida. Nos hicimos un favor mutuo. Nuestra estancia se prolongó más de lo previsto, entre fiestas y fuertes nevadas que nos obligaban a parar la carga.  Este viaje, por al interior de Suecia, a través de esta vía fluvial, nos permitió disfrutar de la indudable belleza de aquel paisaje".



 


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