#19 Angus Primrose ¡¡¡desaparecer en el mar!!! -2- por Angel Joaniquet
Continuamos con la narración de "1980: Isla de San Borondón, el último viaje del Demon", cuando las jóvenes Jane y Dorothy, en el welcome party de la sexta edición de la OSTAR en el Royal Western Yacht Club, se encuentran con un grupo de navegantes españoles y donde Jane conoce a Angus Primrose... Así prosigue el relato:
Angus Primrose, el mago
"En el bar salón del Royal Western
los navegantes festejaban su despedida. Jane y Dorothy decidieron abordar a un
grupo de tres solitarios que mostraban ‘exterióricamente’ signos de alegría, y
extroversión gestual. El mayor de ellos tenía un cierto acento español. Se
acercaron a ellos y fueron amablemente recibidas.
- ¿Españoles?
- Sí, yo de Bilbao, estos dos
amigos de Barcelona
- Y, ¿qué hacéis en un lugar como
este?
- A mojarnos el culo para llegar
a Nueva York -dijo uno, el más joven que desprendía un oloroso humo de una pipa
vieja y querida.
El tercero del grupo miraba como sus
compañeros empatizaban con las dos jovencitas
- ¿Cómo os llamáis?, - señaló uno
de ellos,
- Jane y Dorothy – y se acercaron
a la barra a pedir un nuevo “gin tónic”
- Tonifica los músculos y la
mente, señaló Víctor, entre humarada de humo y humarada.
- ¿Conocéis a alguien?
- No. hemos entrado por
curiosidad, mi amiga Jane quiere navegar en uno de estos barcos. Yo también me
apuntaría.
- Lo tenéis difícil. Mañana
salimos todos hacia la costa de Nueva York y además, partimos solos. No se
admiten tripulaciones.
- ¿Todos estos barcos saldrán con
un solo tripulante mañana?
- Sí.
- Ya habíamos leído algo de ello
en The Observer, pero no interpretamos que el viaje por el Atlántico “a
una sola mano” fuera solo para locos solitarios. ¿Es posible navegar tantos días
solo? ¿No es una locura?
- Así es -dijo uno al que llamaban el 'doctor'-. Estamos un poco desquiciados. Todos los que estamos aquí, a parte de los amigos que han venido a despedirse de los navegantes, partiremos rumbo Oeste al gran océano, pero sin ninguna compañía. Sí. Estamos todos un poco chiflados. -dijo este tercer navegante español, que hasta el momento no se lanzó a chapurrear en inglés.
“¡¡Pobre Jane!! -se lamentaba Dorothy a
los españoles- Ella creía que podría embarcarse con alguno de estos barcos y
llegar a América”.
- Si por mí fuera, os embarcaba a
las dos, -dijo el más joven
Se rieron, y ella se sonrojó.
Jane no estaba en aquel momento con su amiga Dorothy, ni con este grupo de extraños españoles. Se encontraba hablando con un maduro navegante, un cincuentón, curtido, despeinado y con barba, bastante cargado de ginebra. Le dijo que era el armador y constructor de un velero de 33 pies, llamado Demon of Hamble y que intentaba cruzar por segunda vez el Atlántico solo. Era Angus Primrose. Cuatro años antes ya cubrió esta regata, pero al llegar a América tuvo un percance, cerca de la costa y no pudo finalizarla. Iba con un barco que llamó Demon Demo. A Jane le cautivó el fascinante nombre del barco. Fue una feliz coincidencia, topar con un maduro navegante que evocara al diablo para denominar a su barco. Además, le encantaba también el mágico río de Hamble, lleno de ninfas y elfos.
El curtido navegante, parecía que
tenía una cierta autoridad, entre aquel numeroso gentío, de charlatanes y
entusiastas aventureros que se proponían mañana cruzar el océano. Cuando Jane
le propuso que le encantaría ir en un barco como los que se veían allí abajo
amarrados hasta América, el navegante, le dijo que no tendría ningún
inconveniente, una vez retornara de nuevo a Inglaterra. Pero le aconsejaba que aprendiera a coger una
escota, y se acostumbrara al fuerte balanceo del navegar en un pequeño bote a
vela.
Aquel día, seis de junio de 1980,
sin duda marcó para el resto de su vida a la jovencita Jane. Tras pasar una
inolvidable noche con el veterano marino a bordo de Demon of Hamble, colados de sexo y de “gin”, sus vidas
quedaron selladas en el futuro".
(continuará…)


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