#30 ¡¡¡Vaya con el 'camareta'!!! por Carles Ramos
Delfín del Tirreno, vista
de la cubierta desde el puente
Siendo Carles Ramos alumno de Náutica, en la Escuela Oficial
de Barcelona, y enrolado como ‘agregado’ en el carguero Delfín del Tirreno,
allá por el año 1.976, recuerda una anécdota que sin duda evidencia la falta de
consideración que ciertos subordinados noveles, a bordo de los barcos mercantes de la época, tenían hacia los estudiantes que se embarcaban. Así lo explica Carles en este
relato:
“Yo, llevaría ya un par de meses a bordo del Delfín del Tirreno, como ‘agregado’, cuando se produjo la sustitución del camarero del barco, que se responsabilizaba de las operaciones de servicio de los camarotes con la marinería.
La sustitución fue debido para
hacer el relevo de vacaciones del anterior ‘camarero’. El nuevo era persona muy
joven y este resultó que era su primer embarque. Es decir, se estrenaba en el
oficio. Sus funciones eran, además de servir las comidas en la cámara
de oficiales, la limpieza de los camarotes, aseos y zonas comunes del barco, la
sustitución, un día a la semana, de las sábanas y toallas de toda la
oficialidad.
Esta sustitución del ajuar se producía los domingos, día en que por la línea regular que
teníamos, nos encontrábamos navegando frente a las costas Kenitra en Marruecos,
y así se hacía semana tras semana, sin variación alguna.
Por eso me sorprendió cuando al
terminar mi guardia a las 12:00 horas, y antes de ir al comedor para comer
(tengo que recordar que los horarios de los barcos son bastante diferentes a
los de tierra), pasé por mi camarote a dejar mi aparato de radio
(imprescindible en todos los puentes de mando) y qué al ir a lavarme las manos,
comprobé que no tenía las toallas limpias, ni las sábanas, ni nada….
Cuando entré al comedor y me encontré
con el primer oficial, le pregunté si había habido algún problema con la ropa
de los camarotes, porque no me habían cambiado nada del ajuar.
Muy sorprendido, el oficial me
respondió que no y que ‘fariem cinc centins’, es decir hablaríamos con el
camarero cuando nos viniera a servir la comida.
Efectivamente, ya asentados en la
mesa y cuando el camarero se disponía a servir el primer plato (siempre potaje),
Jaume (el primer oficial) le preguntó:
- ¿Leandro, ha cambiado usted las
sábanas y toallas al alumno?
La respuesta fue instantánea y
con cara de asombro por parte del camarero, contestó:
- ¡¡¡Ah!!!, ¿pero al alumno
también se le cambian las sábanas?"

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