#1 Ricard Rodríguez-Martos, director Stella Maris de Barcelona
“Subimos a los barcos y preguntamos qué necesitan”
Desde hace más de 42 años, Ricardo Rodríguez-Martos, es el responsable de
la entidad Stela Maris de Barcelona, local que acoge a los hombres de la
mar, que tienen necesidad de ser atendidos en el puerto de Barcelona y donde pueden
optar, si quieren, de encontrar un momento de meditación y sobrecogimientos en
la capilla que esta institución dispone en su edificio. Una pequeña capilla jubilar
que recibe el mismo reconocimiento que la basílica de la Sagrada Familia barcelonesa.
Este marino y diácono ha sido
entrevistado por el periodista Toni Sust, y el fotógrafo Marc Asensio Clupés, que
publican este 18 de octubre (de 2025) en el Periódico de Catalunya, un
reportaje sobre él y esta institución diocesana, que tiene presencia en
Barcelona desde hace más de cien años.
Reproducimos el reportaje que nos ha enviado nuestro amigo Carlos Ramos, oficial de la marina mercante, regatista de 470 y muchos años gerente del Club Vela Blanes:
“Ricard Rodríguez-Martos tiene
77 años y es capitán de la marina mercante, ahora jubilado. Es también
diácono, ordenado como tal hace 42 años. Y desde entonces, desde 1983, es
además, el director de Stella Maris en Barcelona. Todo el que salga
de Barcelona para coger la Ronda Litoral por Montjuïc o entre en Ciutat Vella
por la misma vía pasa junto a su sede, y es más que probable que se haya fijado
en ese edificio de ladrillo rojo, situado en la calle de Josep Carner, 51, en
el que un letrero lo identifica.
Un diácono es un clérigo que
puede estar casado, y Rodríguez-Martos tiene esposa, hijos y nietos. Y eso
marcó su futuro. Porque tras trabajar como capitán de la marina mercante
durante ocho años, tuvo hijos, y decidió que no podía seguir toda la vida en el
mar, tan lejos de la familia. Se subió a un barco con 20 años, en 1968, y
lo dejó en 1976. “Conseguí una plaza de profesor en la Facultad de Náutica”.
El mar y la Iglesia
Ya en tierra, ya en la facultad,
y con el mar y su “inquietud espiritual especial” como referencias, empezó a
estudiar Teología. En 1983, el obispo de Barcelona, entonces Narcís
Jubany, le dijo: “¿Eres capitán y ahora serás diácono? Pues a Stella
Maris”. Porque la entidad pertenece a la Iglesia católica y depende del
Arzobispado de Barcelona.
Entonces, Stella Maris estaba en
la Barceloneta, se trasladó a Josep Carner en 1992. Abrió sus puertas en la
capital catalana en 1927 y existe en muchas otras ciudades. Cocinero antes que
fraile, Rodríguez-Martos, fue usuario de este servicio en muchos puertos cuando
navegaba: “Es era mi ventaja. Había estado en Stella Maris de todo el
mundo, sabía qué valoraba y qué esperaba de ellos”. ¿Qué es Stella Maris?
Él lo resume así: “Un centro de acogida para la gente del mar. El lema
mundial, en inglés, es: ‘Your home away from home’, tu hogar fuera del
hogar. Allí donde estarán a tu lado, donde serás querido. Eso no supone que te
arreglen todos los problemas, pero nosotros estamos allí, estamos en el puerto,
subimos a los barcos y preguntamos a la gente qué necesita”. El equipo de
Stella Maris lo forman 25 personas, de las que más de 20 son voluntarios.
Lo que necesiten
Hay un equipo de visitadores que
se dedican a eso, entregan trípticos sobre los servicios de Stella Maris. “Puede
ser que alguien necesite una SIM para llamar a casa. Un traslado en nuestra
furgoneta. Otro tiene un problema laboral, o personal, y necesita hablar con
alguien. Lo que sea”. Atienden al personal de las embarcaciones, incluidos
trabajadores en cuestiones no estrictamente marítimos: los camareros de un
crucero.
Stella Maris cuenta con una
residencia en Barcelona, pero esa no es su función principal. De hecho, es la
única Stella Maris con residencia en España: “Hoy en día los barcos están horas
en la ciudad, y el tripulante tiene su camarote. Pero algunos desembarcan
porque acaban contrato, o vienen a embarcar, y necesitan un lugar para unos
días. O la mujer de un marinero que viene con su hijo y necesita un lugar
donde esperarlo. También marineros de toda España que vienen a hacerse pruebas
o pasar trámites. Y tenemos a pescadores marroquís que en verano duermen en la
barca y en invierno aquí”.
Solo gente del mar
Solo la gente del mar tiene
acceso a las habitaciones de Stella Maris, que ofrecen precios muy asequibles,
sobre todo comparados con la oferta media en Barcelona. Hay 20
habitaciones individuales y seis dobles, 32 plazas en total. Las
individuales sin ducha cuestan 15 euros la noche. Con ducha, 18 euros. Y las
dobles, 18 euros para cada ‘inquilino’.
El Stella Maris de Barcelona
tiene un presupuesto de cerca de 230.000 euros, y se mantiene
económicamente con apoyo del Puerto de Barcelona, del ayuntamiento, de la
Generalitat, de otras entidades. “Y si cuando cerramos el ejercicio nos faltan
5.000 euros, el Arzobispado nos los da”, explica el responsable del servicio.
Se aceptan donaciones, que son fiscalmente deducibles.
Dos furgonetas
Dos furgonetas de Stella Maris,
un servicio gratuito, van a recoger a marineros, y los acercan a la ciudad, a
la sede de Josep Carner. Les explican cómo llegar al metro, o les recomiendan
coger un taxi si son varios. Es común, dice, que los filipinos quieran ir
a la Sagrada Família. Pero también hay gente que quiere ir a comprar unos
zapatos.
En el edificio de Stella Maris,
en Josep Carner, no solo se puede dormir. “Pueden tomar una cerveza, jugar al
billar, al futbolín. Tenemos una minipista de básquet”. Stella Maris también
organiza partidos de fútbol o básquet en instalaciones que les presta el
puerto.
Compras de Amazon
Otro servicio: Stella Maris
recibe paquetes de Amazon comprados por la gente del mar, y los guardan
aquí. “Nos llegan unos 10 al día”. Es un servicio útil especialmente para
los trabajadores de cruceros, que llegan a Barcelona con una periodicidad fija,
por lo que si no recogen la compra este miércoles lo harán el que viene. En
cambio los de cargueros lo tienen más complicado por los cambios de ruta.
También hay marineros que les
solicitan alguna misa, en casos especiales, como cuando ha fallecido alguien.
En la sede de Stella Maris hay una capilla jubilar que se emplea
ocasionalmente: de vez en cuando hay bodas.
Congreso en Barcelona
Hace tres años,
Rodríguez-Martos fue nombrado director del Apostolado del Mar, de todos
los Stella Maris, de España: Vigo, Laredo, Bilbao, Barcelona, Tarragona,
Castellón, Valencia, Almería, Cádiz, Algeciras, Huelva, Las Palmas, Tenerife y
Mallorca.”


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