#23 ¡¡¡Oirlo... para creerlo!!! por Carles Ramos

La proeza náutica a veces brilla por su ausencia. El despiste en alta mar, o incluso cerca de la costa, puede resultar embarazoso, tanto para quien lo sufre, como para quienes tienen la desgracia de presenciarlo.

A veces erramos. Es de humanos. Pero en ocasiones equivocarse, o mejor 'desbarrarse', es de delito. 

Reproducimos una anécdota de Carles Ramos, que vivió durante una travesía entre Valencia y Palma y que no tiene desperdicio…

 "Alrededor de las cuatro y media de la madrugada de un día de agosto de hace bastantes años, habiendo salido de Valencia a las 23.30 horas y estando navegando hacia Palma de Mallorca, escuché por el canal 16 de VHF a un “may day” proveniente de una embarcación deportiva que pedía auxilio inmediato. Daba como situación un punto cercano a Cap Caballeria, al norte de la isla de Menorca.

 Al momento, ‘Marmella Radio’, respondió pidiendo confirmación en la embarcación que pedía auxilio, y reafirmando su situación, la embarcación aseguraba que sí, que se encontraba en aquella zona con problemas.

A mí me resultó extraño escuchar a aquella embarcación, tan lejos de donde nos encontrábamos nosotros, navegando desde Valencia a Palma, debido a que la situación dada estaba demasiado lejos de donde nos encontrábamos, muy al norte de nuestra ruta. Pero bueno, a veces la propagación atmosférica hace que estas cosas ocurran.

Rápidamente, la estación costera, contactó con otro buque de nuestra compañía, el que hacía la línea Barcelona-Maó, concretamente el ferry Las Palmas de Gran Canaria, y que en pocos minutos se encontraría en la situación dada por la embarcación que solicitaba auxilio.

Pronto empecé ‘a tener la mosca detrás de la oreja’, ya que pasados los minutos no teníamos escucha procedente del Las Palmas de Gran Canaria, pero sí escuchábamos a la perfección los avisos de la embarcación deportiva... Y lo más chocante era que el ‘deportivo’ tampoco escuchaba las ondas del Las Palmas de Gran Canaria..., esto obligaba a ‘Marmella Radio’, hacer de puente entre los dos barcos.

Las Palmas de Gran Canaria, al llegar a las coordenadas del aviso no oteó ninguna embarcación por la zona que transitaba y por ello, mediante la estación costera, pidió al bote deportivo que lanzara un cohete con paracaídas.

Al minuto la embarcación de recreo contestó que acababa de tirar la bengala pertinente.

A todo esto, yo seguía sin recibir señal radiotelefónica procedente del ferry, pero escuchábamos perfectamente la audición del yate.

Después de haber lanzado todo el material pirotécnico de que disponía la embarcación de recreo y tras comprobarse que Las Palmas no logró ver ningún cohete en el cielo en el norte de Cap Caballería, tras haber transcurrido más de una hora desde el inicio de la llamada del “may day”, la estación costera dio por finalizado el tráfico de socorro.

Poco después se nos informó, que unos cohetes lanzados por una embarcación con problemas en su navegación fueron detectados por una patrullera y que salían de una playa cercana en las proximidades de la costa de Castellón… eran los de susodicho yate…

¡Verlo!, o mejor dicho -en este caso-, ¡¡¡oírlo…, para creerlo!!!"


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