#23 ¡¡¡Oirlo... para creerlo!!! por Carles Ramos
La proeza náutica a veces brilla por su ausencia. El despiste en alta mar, o incluso cerca de la costa, puede resultar embarazoso, tanto para quien lo sufre, como para quienes tienen la desgracia de presenciarlo.
A veces erramos. Es de humanos. Pero en ocasiones
equivocarse, o mejor 'desbarrarse', es de delito.
Reproducimos una anécdota de Carles Ramos, que vivió durante
una travesía entre Valencia y Palma y que no tiene desperdicio…
Al momento, ‘Marmella Radio’, respondió
pidiendo confirmación en la embarcación que pedía auxilio, y reafirmando su
situación, la embarcación aseguraba que sí, que se encontraba en aquella zona
con problemas.
A mí me resultó extraño escuchar a
aquella embarcación, tan lejos de donde nos encontrábamos nosotros, navegando
desde Valencia a Palma, debido a que la situación dada estaba demasiado lejos
de donde nos encontrábamos, muy al norte de nuestra ruta. Pero bueno, a veces la
propagación atmosférica hace que estas cosas ocurran.
Rápidamente, la estación costera, contactó con otro buque de nuestra compañía, el que hacía la línea Barcelona-Maó, concretamente el ferry Las Palmas de Gran Canaria, y que en pocos minutos se encontraría en la situación dada por la embarcación que solicitaba auxilio.
Pronto empecé ‘a tener la mosca
detrás de la oreja’, ya que pasados los minutos no teníamos escucha procedente
del Las Palmas de Gran Canaria, pero sí escuchábamos a la perfección los
avisos de la embarcación deportiva... Y lo más chocante era que el ‘deportivo’
tampoco escuchaba las ondas del Las Palmas de Gran Canaria..., esto obligaba
a ‘Marmella Radio’, hacer de puente entre los dos barcos.
Las Palmas de Gran Canaria,
al llegar a las coordenadas del aviso no oteó ninguna embarcación por la zona
que transitaba y por ello, mediante la estación costera, pidió al bote deportivo
que lanzara un cohete con paracaídas.
Al minuto la embarcación de
recreo contestó que acababa de tirar la bengala pertinente.
A todo esto, yo seguía sin
recibir señal radiotelefónica procedente del ferry, pero escuchábamos
perfectamente la audición del yate.
Después de haber lanzado todo el material pirotécnico de que disponía la embarcación de recreo y tras comprobarse que Las Palmas no logró ver ningún cohete en el cielo en el norte de Cap Caballería, tras haber transcurrido más de una hora desde el inicio de la llamada del “may day”, la estación costera dio por finalizado el tráfico de socorro.
Poco después se nos informó, que
unos cohetes lanzados por una embarcación con problemas en su navegación fueron
detectados por una patrullera y que salían de una playa cercana en las
proximidades de la costa de Castellón… eran los de susodicho yate…
¡Verlo!, o mejor dicho -en este
caso-, ¡¡¡oírlo…, para creerlo!!!"



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