#53 ¡¡¡Naufragio en la barra del Puerto de Arenys!!!, por Angel Joaniquet
Un trágico octubre de 1970
El mes de octubre, siempre será recordado por
quienes han tenido una estrecha relación con el Club Nàutic d’Arenys de Mar. Un
hecho marcó esta fecha. Fue en un domingo 11 de octubre de 1970, cuando ocurrió
una verdadera tragedia....
Los ciclos del calendario son reiterativos y
caprichosos. Las fechas de los años 2026 y el de 1970 son exactamente iguales,
compartiendo la misma distribución de días, semanas y meses. Cómo lo han sido,
también, otros años, entre ellos 1903, 1914, 1931, 1936, 1942, 1953,1964, 1981,
1987, 1992, 1998 y en este siglo, 2009, 2015 y 2020.
Lo que sucedió, durante aquel oscuro domingo de 1970, fue una de las jornadas
más trágicas de mar, en lo que se refiere a la navegación deportiva. Sucedió durante
el desarrollo de una regata, ya clásica, que organizaba - y continua
organizando- en la actualidad dicho club, y que consiste en un recorrido costero
por el norte del Maresme.
Angel Joaniquet lo cuenta, con todo lujo de
detalles, en este escrito, redactado en el año 2000 con motivo de los 50 años de historia
de este club. Aquí se describe lo acontecido aquel fatídico día. Con una acertada
base meteorológica, el relato evidencia, que ante una adversidad marítima, lo más
prudente, cuando navegas, es no
acercarse demasiado a la costa, y también evitar entrar en un puerto, sobre
todo si éste es pequeño y si las males condiciones climática o de fondo marino, así
lo aconsejan.
En este caso, la presencia de una barrera o
banco de arena, cercana a la bocana del puerto, combinada con unas condiciones adversas
de oleaje y viento, lo recomendable era evitar entrar en aquel puerto, como hicieron
algunos de los regatistas, que atinaron en
‘atrasar’ al máximo la arribada al mismo, y optar por esperar a que bajara la intensidad
del mar y analizar la mejor forma y momento de la arribada. Como así lo
hicieron quienes sobrevivieron a aquella catástrofe. En resumen: lo acertado en navegación, es
mantenerse siempre en mar abierto.
Este es el suceso, cuyo texto reproducimos,
traducido del catalán:
El puerto de Arenys de Mar en los años '60
“En la historia de una institución como la nuestra hay periodos ‘blancos y negros’. En un momento de máximo auge social, recién terminado el nuevo edificio del club, con una importantísima actividad social y sobre todo deportiva, un 11 de octubre de 1970 cayó como un mazazo un hecho que marcó mucho los sentimientos de todos nosotros: el trágico naufragio de Arenys, conocido como el de ‘la barra de Arenys’.
Ocho muertos
anegados y dos embarcaciones perdidas fue su dramático balance. La resaca de la
búsqueda de los cadáveres duró dos semanas, perdiéndose en este rescate una
embarcación de motor que realizaba las tareas de búsqueda. El sentimiento de
conmoción y duelo selló, para siempre, el recuerdo de nuestro club y de los
deportistas náuticos en general.
Descripción meteorológica
Una gota de aire
frío se estableció en el Mediterráneo Noroccidental esa semana del mes de
octubre. Un fuerte temporal se precipitaba en el mar de Liguria, en el golfo de
Génova. Inundaciones y puertos cerrados, era la catastrófica situación en esa
zona. Nuestra costa se encontraba en el ojo de la depresión, por lo que el viento no era muy fuerte, y a pesar de que
las olas, que llegaban a la costa catalana, eran muy altas y de seno muy largo,
al estar en el centro de la depresión, el viento no era demasiado virulento. El
mar venía muy 'agregalado' (de gregal, NE), con olas formadas en el golfo de León
y en el mar de Liguria, con un fetch considerable. El día anterior había
pasado un frente por Cataluña, que dejó, a primeras horas de la madrugada, un flojo viento
de Norte. Al mediodía se generaron nubes de formación vertical, que originaron un
suave Levante, que descargó a partir de las 4 de la tarde. Fue el inicio de un temporal del Este que llevó lluvias
durante toda una semana, con importantes inundaciones, similares a
las que días antes habían sufrido en Génova y Marsella, con desbordamiento,
incluso, en el río Ródano. Ahora los desbordamientos fueron en el Ter y en el
Llobregat.
Anuncio de Regata Arenys-Blanes-Arenys
El domingo 11 de
octubre todo estaba previsto para cubrir nuestra clásica regata de crucero, la
conocida como Arenys-Blanes-Arenys. Además coincidía con un largo fin de
semana, puesto que el día 12, lunes, era festivo.
Nueve veleros
tomaron la salida, pese al día desagradable, y rufo que se presentaba ya de
madrugada. Era gris, con nubes bajas. El viernes anterior había pasado un
frente de lluvias, pero no hizo sereno. En principio no parecía un día
peligroso para regatear. No había mucho viento, quizás sí, algo de marejada,
pero la ola no rompía en salpicones, ni formaba los clásicos borreguitos.
En la línea de
salida se presentaron 9 cruceros, el Avante II de Manel Farrè, el Hutsler
de Josep Maria Juanola, el Simbad de Luís Badrinas, el Alegría
de Edward J. Price, el Stella Maris de Emili Kottgen, Ampurdanés
de Jose María Monjo, Atthis de Ricard Abelló, Xaloc de Manuel
Riera y Raiton de Jordi Flos.
La salida
Cuando salieron los
9 cruceros por el canal del puerto, navegaban dentro de la dársena los Optimist
que ya entrenaban por la mañana. No hubo problemas para colocar las boyas de
salida y tirar el ancla para fondear la embarcación del Comité.
A las 9:50 se silbó
la señal de Atención, enarbolando la bandera roja de la clase Crucero, la grímpola
Alfa de la señal de Atención y la P de Preparación. A las 10:00 horas se dió la
salida, arriando la bandera roja y la P y el I. Toda la flota salió sin dificultad
ni apuros, frente el puerto. Había un mar de fondo del NE (Gregal) debido a la
tormenta del día anterior. Las olas eran largas, de tres a cinco metros. No hacía
mucho viento. En ese momento no alcanzaba la fuerza 3 y venía del Norte. [Por la
situación del puerto de Arenys, protegido, al socaire de las montañas del litoral,
era débil, como un terral].
La salida se hizo
en ceñida. Fue molesta y bastante engorrosa, ya que no había viento suficiente
para avanzar y el mar venía de amura, con mucha corriente. Algunos intentaron adentrándose en mar abierto.
Raiton, poco después de hacer la salida, decide retirarse de la regata. Entra
en puerto a las 10:15 horas.
El viento rola de Norte a Levante
Sobre las 11:00
horas el Xaloc de Manuel Riera, a la altura de Canet, recibió un fuerte
pantocazo, que hizo que la tripulación decidiera abandonar la regata. Tal y
como comentó en su día Pedro Nolasco "una enorme ola nos inundó el
barco. Este no respondía. Comenzó a entrar un Levante, y nos era muy difícil
remontar de proa, al estar muy cerca de la costa". El viento del Norte
empezó a rolar hacia Levante, incrementando su fuerza, pero nunca superando la
fuerza 4. La incomoda navegación, se les hizo más cómoda cuando viraron en
redondo hacia el puerto de Arenys. A las 11.30 los del Xaloc ya estaban
en puerto.
Por su parte, el Stella
Maris de Emili Kottgen tomó la misma iniciativa que el Xaloc y
también decidió volver a puerto. Entró
después de observar que el Xaloc tuviera una cierta dificultad en poder
virar la farola verde y superar la rompiente que había en la bocana, por la
acumulación de arenas. Tuvo problemas
con el timón. Le costó mucho gobernar el velero justo antes de entrar en el
antepuerto. La ola, formada por la fuerte marejada, procedente de Levante ya
rompía de forma excepcional en la barra que se había formado en los últimos
años en el puerto, y que, hasta entonces nadie, prestó demasiada atención.
Inicio de la tragedia
Al mediodía,
cansado de ceñir sin avanzar mucho, [al ir de ceñida, haciendo los conocidos
bordos chinos] la tripulación del Avante II decidió retirarse. Este era un
ketch, propiedad de Manuel Farrè Solsona. Era el yate más grande que había
tomado la salida, que contaba con dos palos. Ese día traída una nutrida
tripulación de ocho personas, la mayoría familiares. Jaume Farrè era el patrón.
Le acompañaban Manuel Farrè Solsona, el armador, y los invitados Manuel Farrè
Raventós, Emilia Torres Majem señora de Farrè, Paulino Torres Majem, Ramon
Majem Jordi, Jaime Bigas Rovira y Manuel Martínez Soler. Hacía poco que habían
adquirido esta imponente embarcación. Era una verdadera joya de pantalán.
Después de intentar ceñir frente a la costa de Canet y Sant Pol, la tripulación,
cansada, decidió volver a puerto.
Por esas mismas razones, la incomoda navegación, el mar de proa, el Atthis, de Ricard Abelló Barrot, decide también retirarse. Abelló iba acompañado por Ramon Suriol Escofet. A las 12:20 llegan los dos yates (Atthis y Avante II) casi en conserva a la bocana del puerto. La resaca del mar hacía crecer enormemente las olas frente la barra de arena del puerto. A pesar de que el verdadero temporal estaba cayendo a muchas millas de distancia de la costa catalana, en la zona de Génova, muy al Nordeste de Arenys, su fetch llegaba con ganas a la rada de Arenys.
Avante, para protegerse de las rocas de la escollera, se acercó por estribor a
bastante distancia de ella, pero en su maniobra se le atravesó una ola producida
por la rompiente, y proyectada por la barra, que le hizo escorar, tambaleando al
ketch violentamente. En su movimiento, volcó y sus crucetas tocaron la superficie
del mar, rompiendo su palo mayor. Los
tripulantes, asustados, se lanzaron, o como algunos dijeron después, se cayeron
al agua. De los ocho embarcados, tres llegaron a la playa de la riera de Arenys
(Manel Farrè Solsona, Jaume Farrè Solsona y el marinero Manuel Martínez Soler).
El resto se anegaron, ahogados por el mar (Paulino Torres Majem, Jaume Bigas
Rovira, Manel Farrè Raventós, Emília Torres de Farrè, y Ramon Majem Jordi).
Empieza la tragedia…
Simultáneamente, Atthis
también luchaba por entrar en puerto. Con el mar atravesado, le impedía hacer la
maniobra. Lo intentó tres veces. En su última intentona, doblegó el timón y el
barco quedó a la deriva. El patrón, Ricard Abelló Barrot, y su tripulante,
Ramon Suriol Escofet, decidieron lanzarse al mar, antes de que la embarcación
embarrancara contra las rocas del puerto y las del litoral. En su huida hacia
la playa se ahogaron los dos. El velero embarrancó, horas más tarde, cerca de la
playa Caldetes.
Continúa la
tragedia…
La prudencia del Ampurdanés
Mientras tanto, el
resto de embarcaciones continuaban con su rumbo a Blanes. Solo el Ampordanés
con José María Monjo a bordo, también quiso volver a puerto al mediodía, però al
observar las dificultades que pasaban Avante y Atthis para entrar,
decidió alejarse de la bocana y espera a que calmara la resaca de la marejada.
Estuvo esperando en mar abierto durante cuatro horas, y ya a primera hora de la
tarde, cuando llegaban los que habían continuado la regata, decidió entrar.
La regata continúa: viento en popa
Ausentes de la
tragedia, el resto de embarcaciones continuaban en regata, rumbo a Blanes.
Desconocedores de lo que ocurría frente Arenys, el primero que viró la boya de
Blanes, fue el Alegría de Edward
J. Price. Eran las 14.30 horas y se sorprendió, al ver a bordo de un
helicóptero, al vicepresidente del club,
Manuel Riera, volando en el, ya que pocas horas antes él también había tomado
la salida de la regata. Desde arriba, en el helicóptero, Riera les hacía
señales, que no entendió a ciencia cierta. Creyó que le saludaba o que le felicitaba
por ser el primero en doblar la boya.
Poco después, a
continuación, viró el Hutsler de Josep Maria Juanola. Eran las 14:45
horas. Muy cerca de él iba el Simbad de Luís Badrinas, que dobló a la
boya a las 14:50 horas.
La vuelta hacia
Arenys fue más cómoda, con vientos portantes. Incluso atangonaron el foque y el Hustler hizo un peeling
para cambiar el foque de 15 m2, que habían llevado durante su ceñida a rabiar
hacia Blanes por un genova de 25 m2,
para aprovechar mejor los vientos largos y de popa. A la vuelta los tres veleros realizaron un
promedio de 7 nudos de velocidad. Llegaron casi los tres juntos a Arenys.
Entra el Simbad
El primero en
llegar a Arenys de Mar fue el Simbad de Luís Badrinas. Eran las 16:30
horas y declaró, días después de los sucesos, que después de virar la boya de
Blanes, que le costó encontrarla, y de hacer puntas superior a 8 nudos en la
empopada para llegar a Arenys, a las 4.30 horas, “a bordo del barco, y desde el
mar, no se veían las rocas del puerto de Arenys. Por ser el mar bastante alto. Por eso
nuestra preocupación principal, al alcanzar el puerto, era evitar, sobre todo,
las rocas del espigón y las rompiente de las olas. Este era nuestro reto: alejarnos
de la escollera, apartarnos de ella. Incluso estuvimos reflexionado sobre
cual era la mejor forma de entrar a puerto, e incluso bajar un poco más al Suroeste,
ya que creíamos que la virada junto la farola era muy peligrosa, al estar cerca
de las rocas del dique de levante. Es verdad de que nunca pensamos en el
precipicio que nos encontraríamos tras superar la rompiente de la ola. Fue como bajar por un tubogán”.
Cuando decidieron
virar para enfilar rumbo hacia la bocana, una ola hizo volcar al Simbad, ya que
la rompiente era muy alta y desde el velero no la pudieron ver, al encontrarse
en barlovento. Por suerte, enseguida la embarcación se adrizó y entró disparada
y directa hacia el puerto, planeando entre las olas, hasta la protección de la
escollera en el antepuerto. Se dió la circunstancia de que toda la tripulación
del Simbad iban con sus arneses de seguridad y no cayó ningún hombre en
el agua.
El golpe de mar del Hutsler
No tuvieron la
misma suerte la tripulación del Hustler. A las 16:45 estaban ya a la altura del
puerto. Tenían muy cerca, unos 300 metros, al Alegría, que también
estudiaba la forma de entrar. No parecía que fuera tan tremendo lo que estaba
ocurriendo frente al puerto. Había entrado el Simbad y desde dentro del
mar no se veían tan peligrosas las olas. Pero al hacer su maniobra de entrada,
el Hustler, por un golpe de mar, se llevó a su tripulante, Jordi Blanch,
al agua. El hecho de que cayera a mar fue dramático, debido a la fuerte
corriente que había, que se lo llevó hacia el Sur.
Al llegar a puerto
Josep Maria Juanola declaró: que en la salida de la regata hacia Blanes fue
normal: "Una ceñida a rabiar, con buenas condiciones, un poco flojo el
viento, por eso hicimos bordos, procurando no acercarse demasiado a la costa, y
sobre todo, para evitar que la corriente, muy fuerte, nos llevara a los bajos
de Sant Pol". Al doblar el faro de Calella el viento refrescó y roló hacia
Levante, posiblemente con fuerza 5. “Fue cuando pusimos un rizo a la mayor”,
e intentaron alejarse de los bajos y los rompientes de la Tordera.
A llegar a Blanes, buscaron la boya, que estaba a media milla en el Sur de la luz verde del espigón del puerto. “Vimos a Manel Riera, arriba, montado en un helicóptero, que con un megáfono, creo que nos preguntaba si todo iba bien. La vuelta, de regreso a Arenys, una vez pasada la Tordera fue una navegación muy tranquila, el viento era estable y franco de levante. Íbamos a una velocidad de 7 nudos y con puntas de ocho”. Cambiaron el foque, para ganar trapo y lo atangonaron, con una derrota hacia Arenys, ganando mar adentro, para evitar a última hora el dique del puerto de Arenys. Así llegaron. Pero al virar, para entrar en puerto, una ola se llevó a uno de los tripulantes, a Jordi Blanch. Fue entonces cuando el Hustler se arremolinó dentro del seno de una ola que le disparó, planeando más de 100 metros hacia la bocana. "Fue la ola la que me llevó dentro del puerto -dijo Juanola-, pero a Jordi se lo llevó, corriente abajo hacia Caldetas”. El resto de la tripulación formada por Nicolau y Paco Foret, que también cayeron al agua, salieron sanos y salvos del mar, al poder llegar a la playa.
Sin novedad en el Alegría y el Ampurdanés
Por su parte el Alegría
entró sin mayores dificultades y el Ampordanés, después de esperar más
de cuatro horas mar adentro, también pudo atracar en muelle, gracias a una
magistral entrada por la bocana, a ras de escollera, aprovechando el único
lugar donde no rompía la ola, provocada
por la rompiente de la barra.
El emotivo
recibimiento, en los pantalanes del club, por parte de los muchos socios del
club, que se acercaron a ayudar a las regatistas, hizo historia por su emotividad.
La resaca del naufragio
Después se vivieron
horas dramáticas. A las cinco de la tarde, el balance era trágico. Desde hacía
una hora había empezado a llover. La entrada de los últimos veleros se hizo
bajo la lluvia. Eduard Admetlla estuvo en las labores de ayuda a los náufragos,
desde el primer momento hasta la entrada del último velero.
A lo largo del día se debían encontrar a cinco ahogados, dos
tripulantes del Avante II, Paulino Torres Majem, persona muy conocida en el CN
Costa Brava de Palamós, ya que fue presidente durante algunos años, y Jaume
Bigas Rovira de 42 años, también tripulante del Avante II. Este
fue encontrado su cuerpo, ya ahogado, a la altura de la playa de Llavaneras. También
se hallaron el mismo día los cuerpos de Ricardo Abelló y de Ramon Suriol,
también de 42 años. Su embarcación Atthis quedó embarrancada en la playa
de Caldetas. Por la noche se encontró el cuerpo sin vida de Jordi Blanch, de la
embarcación Hustler, cerca de la escollera de Arenys.
Quedaban, como
desaparecidos, con el dramatismo que esto comportaba, los tres tripulantes del Avante
II, Ramon Majem Jordi, que fue hallado el martes 13 de octubre, Manel Farrè
Raventós, que apareció su cadáver el 17 de octubre, cuando ya se daban por
terminadas las tareas de rastreo, y Emília Torres, esposa de Manel Farrè Majem.
Noticia de 'primera plana' en la prensa
Como apéndice a
esta tragedia, decir que durante toda la semana el naufragio fue tema de
información en la prensa, figurando como noticia de primera página, todos los
días, en los diarios. Se hizo un despliegue informativo inusitado, con fotos verdaderamente
dramáticas, entrevistas, reportajes, inusuales en la época. Incluso se hicieron
‘primeras’ valoraciones “a priori”, muy atrevidas, como el hecho de interpretar
que en el momento de la salida de la regata había una bandera roja, indicando
que, tal y como dijo un testigo que se encontraba pescando en el momento de la
salida de la regata, de que "una bandera roja ya advertía que era
peligroso salir de puerto", cuando en realidad esta bandera indicaba,
siguiendo el reglamento de regata de la época del IYRU, que se procedía a la
salida de una prueba destinada a la clase Cruceros.
Jacinto Ballesté, entonces presidente del club, se enteró de los sucesos poco antes de aterrizar en Barcelona, procedente de un vuelo que le traía de Hungría. Allí se lo comunicaron. Ballesté, como capitán del equipo olímpico de vela, estaba acompañando a los regatistas españoles que se preparaban para Juegos de Munich. Aquella semana habían disputado unas pruebas del mundial de la clase Finn en el lago Balatón. Su sentimiento, al enterarse de lo sucedido, fue de profunda congoja. Todavía lo recuerda, a bordo de su velero Karmatán, amarrado en el Puerto de Arenys, el pasado mes de octubre del 2000, que nos dijo "es lo peor que me ha pasado en mi vida. Me enteré, cuando aun estaba en Budapest, por los periódicos. Cuando llegué al aeropuerto, y ver en la Hoja del Lunes la catàstrofe... se me cayó el alma encima... Fue una larga semana, de duelos, pésames, funerales, de dar consuelo... terrible, catastrófico, ¡la semana mas trágica de mi vida...!”
Durante estos días
los temporales anegaron gran parte de Cataluña, como días previos a la tragedia
de Arenys lo habían hecho en Génova y en Franca, con incluso desbordamientos
del río Ródano. El mismo día del naufragio, un niño y su padre, de nacionalidad
británica, fueron arrastrados al mar, desde la playa de Calella, y también desaparecieron...
Conmoción en círculos náuticos
La muerte de los
tripulantes del Avante II conmocionó también a otros clubes náuticos.
Sobre todo a los miembros del CN Costa Brava de Palamós, ya que ellos eran muy
conocidos en este club, debido a sus desplazamientos veraniegos hacia esta base
portuaria de la Costa Brava y al haber sido Paulino Torres Majem presidente del
club durante varios años.
En la búsqueda de los desaparecidos del Avante, y del niño ahogado en Calella, el día 14, la embarcación Chipi-Chipi, del profesor de la escuela de esquí náutico de Arenys, Gerhard Liedtke, naufragó a causa de un golpe de mar, cerca de Mataró. No se produjeron desgracias personales, pero se perdió la embarcación”.
* * * * *
Estas fueron las
jornadas más trágicas vividas por el CN Arenys de Mar en sus primeros 50 años
de historia, que ocurrieron durante unos
fatídicos días del mes de octubre de 1970.







És dóna la circumstància que un familiar nostre tenia previst participar dalt de un dels dos barcos que es van perdre. El seu nom Àngel Puyelo català però ben situat al Venezuela com a Gerent de IBM .sé el motiu però tenia previst participar
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